domingo 21 de octubre de 2007

El Orfanato.


Llamad a las bailarinas y a los músicos. Que traigan comida, bebida y que no pare en toda la noche. Hay mucho que celebrar porque el cine español es capaz de hacer maravillas sin necesidad de tener a Nicole Kidman para sacarle brillo.

Vale, ya he desfasado con una opinión entusiasta. Ahora un poquito de objetividad, a ver si es posible.

"¡Un, dos, tres!¡Toca la pared!". Desde el mismísimo primer plano de El Orfanato sientes que algo no va como debería: es demasiado estético y correcto. La luz, los árboles, los niños que juegan. Sencillo, bien hecho, incluso bonito... ¿en una película española de miedo? Sinceramente me costó unos minutos relajar ese gesto anticipadamente tenso que llevo a todas las producciones de nuestro país, en previsión de encontrarme con interpretaciones e imágenes que no paran de chirriar, pero en cuanto lo conseguí todo fluyó de forma absolutamente placentera, disfrutando de verdad y por primera vez en años del terror genuino.

Le doy vueltas en la cabeza intentando convencerme de que no hay engaño aquí. Que ha sido un español desconocido el que ha dirigido. Que han sido actores de este país los que han sacado adelante la historia. Que la historia no la ha escrito un extranjero. No hay guerra civil, no hay hombres traumados ni mujeres maltratadas por la sociedad... ni siquiera hay sexo. Aún así desde los títulos iniciales hasta los créditos finales, estás irremediablemente pegado al asiento.

Antes de avanzar más procede aclarar por si no es evidente que El Orfanato es el pico de una montaña de influencias. Tal como dijo alguien cuyo nombre no recuerdo: "Si alcazo a ver tan lejos es porque me he subido a hombros de gigantes". ¿Lo hemos entendido todos? Esta mísma crítica ya nombra a Nicole Kidman por Los Otros. Era inevitable, pero durante el resto de la redacción voy a intentar no detenerme en ese tipo de detalles. No hay plagio ni intento alguno de sacarle todo el jugo al trabajo de otros. Pero es que las personas somos eso, personas, y el negocio del cine está tan sobresaturado que resulta difícil hacer algo que de verdad nadie haya visto. De hecho, tal vez imposible.

Ahora si que se ha terminado el prólogo. Empiezo, en serio.

Un matrimonio (Belén Rueda y Fernando Cayo) acaba de mudarse con su hijo Simón (Roger Príncep) al que fue el orfanato de la madre, Laura, con intención de convertirlo en una residencia para niños discapacitados, recordando los felices años que pasó allí y deseando ayudar a niños con problemas tal como le ayudaron a ella cuando era huérfana. Pronto descubrimos que Simón es un chico que, sintiéndose sólo, lleva tiempo jugando con dos amigos invisibles. Los padres manifiestan escasa preocupación por este hecho... hasta que Simón les informa de que tiene seis nuevos amigos y que los ha conocido allí en la casa. A partir de ese momento la realidad empieza a vibrar, ondula cada vez más fuerte, se tambalea y finalmente se rasga con estruendo a medida que acontecimientos trágicos llenan el presente y vuelven del pasado sumiendo al personaje de Belén Rueda en una espiral descendente angustiosa y aterradora.

Gracias a una combinación magnífica de guión y dirección, El Orfanato te deja sin aliento durante todo el metraje. No te permite acomodarte en la butaca y viajar por los más que conocidos senderos del asesino demente o el fantasma que te hace la vida imposible. No. En menos de un minuto pasas de ver el mundo a través de los ojos de una madre desesperada que parece tener alucinaciones lunáticas a encontrarte guardias civiles en la escena, atestiguando que, sea lo que sea, aquí está pasando algo realmente jodido. Estos saltos, desde el pánico sobrenatural a la calmada voz de una psicóloga o un médico (el marido) producen verdadera ansiedad y son la clave de la película pues en ningún momento sabes qué parte de lo qué es y no real. Sin sangre, con apenas efectos visuales y sólo un par de golpes de efecto, el mundo de Laura se colapsa. Es el dolor, la tensión, la angustia y la pena que ella lleva dentro lo que oscurece las habitaciones y hace chirriar las puertas, no al revés.

¿Qué más puedo decir sin destripar la trama? Pues que la realización es impecable. J. A. Bayona domina a la perfección las claves del género y el lenguaje audiovisual en general. Puedo decir que, cuando abandonas la sala, le odias y le admiras por tenerte literalmente acojonado con cinco tonterías. La escenarios no especialmente tétricos, es más, son normales. La base sobre la que se ha construido la fotografía de esta película somos las personas. Todos hemos sentido que nuestra propia habitación era la puerta del infierno cuando veníamos asustados de escuchar historias de fantasmas. El abrigo colgado de la puerta es un demonio y los reflejos de luna en el espejo son fantasmagóricos. Bayona sabe esto perfectamente y juega con nosotros como si fuesemos niños. "Acojonaos, chavales, que luego cuando os enseñe una casa normal a oscuras vosotros mismos os vais a montar vuestra propia historia para daros miedo" es casi lo que podía escucharle decir en todos los momentos en los que desee suicidarme. Hasta la música se mantiene moderada y en un papel ambiental ligero. Los violinazos que tanto hemos llegado a odiar no son protagonistas aquí. Y detalle importante: por primera vez en mi vida he visto una sala al completo revolucionarse y hablar al mismo tiempo después de uno de los sustos puntuales de la película. Tuve que volverme a mirar, admirado por el murmullo que crecía y la agitación que se observaba en las butacas.

De verdad, no sé que más decir. Id a verla. Por Dios, id a verla, sin falta, sin remedio, por obligación. Y repito, es española al cien por cien salvo porque tiene dinero mexicano. Todavía no me lo creo.

Ah, casi lo olvido: el final está abierto a la esperanza, como dijo Lord Ladillus. Sólo por eso me quito el sombrero y digo gracias. Gracias por no transmitir que la vida es una mierda que sólo nos trae sufrimiento. Gracias por admitir, aunque seais españoles como yo, que al final puede merecer la pena este tránsito entre en nacimiento y la muerte.

Para terminar, cojo prestada esta frase: "Te quedarás atónito, pálido, frío, incrédulo y cogio". Créeme que lo harás.

11 comentarios:

Lord Ladillus dijo...

Dato friki nº 1: Belén Rueda tiene 42 años. Qué estropeada está.

La película es de esas que te tienen tratando de no mirar a la pantalla mientras continúas con los ojos clavados en ella, moviéndote incómodo en la butaca e intentando anticiparte al infierno del miedo venidero sin éxito (los botes en la silla llegan cuando ya descartas que sucedan xD).

Y no hay final mejor que la esperanza, sea del tipo que sea, mientras no salgan los osos amorosos a dar abrazos a todos los personajes de la película.

Sr. Anonimo dijo...

Esta wapa si, un poco macabra pero fue divertido.
Como no, me he levantado y he venido a buscar la critica y aqui estaba xD gracias

comendador dijo...

la frase de que si veo lejos es porque voy sobre hombros de gigantes es de Isaac Newton.
Me sigue impresionando tu maestría como cronista de cine. En realidad de cualquier cosa.
La veremos, voto a brios.
Desde El Sur de Erice no veo nada que merezca minimamente la pena en cine español.
Abrigo la esperanza con tu crónica.
Por el frio.

Rafa MaiQuez dijo...

Por momentos me han entrado ganas de ir a verla pero he recordado que vete el cine de terror/miedo (de cualquier tipo) hace tiempo. De todas formas tiene que ser buena, por que si hablas asi de ella... y tras leer esto y ver ayer Alatriste me surge la pregunta ¿en que nos gastamos el dinero? ¿seremos capaces algun dia los españoles de disfrutar normalmente de buenas peliculas españolas?

Un saludo

Julia dijo...

Ea, ya he leido tu crítica...y veo que no soy la unica, tanto quejarte "nadie la lee, nadie la lee" :P Si que es la mas larga, pero la que mas me ha gustado sigue siendo la de "Promesas del Este". En cualquier caso, tengo muchas ganas de ver ambas dos, y espero encontrar un cine que las ponga ya, pero en VO.

Trobobo dijo...

Me ha gustado tu critica, realmente me han entrado ganas de ver la peli, pero es demasiado larga joder me jartado de leer.

Adrián dijo...

Nunca se escribe demasiado cuando se tiene algo que decir. Mismo.

Por cierto, como has abandonado las escritura en mi barraca comunista voy a tener que dejar que poner carteles por la calle con la direccion de tu blog y tu cara

Breo Tosar dijo...

¡Pues habrá que verla!

Junkidriko dijo...

Espero que la disfrutes, Breo Tosar.

El niño pequeño dijo...

Me encantó, pasé un rato horrible... la volvería a ver en el cine, y eso que odio las pelis españolas.

El niño pequeño la recomienda.

Anónimo dijo...

Gran peliula estoy de acuerdo, y eso que fui a verla acojonado, española y con ese nombre... entre la serie y la pelicula del mismo nombre y de produccion francesa. Miedito me daba, pero al final valio la pena