
Me encanta que Sean Penn haga de Sean Penn, duro pero sensible a la vez.
Me encanta que Benicio del Toro interprete a un latino barriobajero.
Y por encima de todo, me encanta ver a Naomi Watts triste, desvalida y... llorando.
21 Gramos, que lleva desde su estreno dándole vueltas a mi vida como una mosca que va y viene pero de la cual no sabía nada apenas, tenía amplias posibiliades de que me gustase cuando al fin me puse a verla el otro día. Y más a medida que iba descubriendo que los tres individuos que nombro arriba aparecían, teniendo lugar algún "LoL? Sean??" o "Alto, esa es Naomi Watts?" aumentando por tanto mi sorpresa por haber resistido tanto tiempo con semejante elenco.
Creo que la razón fundamental para mi falta de interés es por el "Del director de Amores Perros" que aparece en los carteles y de hecho en todas partes. Otra película que no he visto, me han recomendado veinte mil veces y sigo sin querer ver. Tengo la desagradable sensación de que no me gustará... es una pequeña astilla hundida en el cerebro que pasa desapercibida, pero cuando recuerdo siquiera el título es como si apretase en mal sitio y me irritase su presencia. Triste motivo, por prejuicioso que es, pero así funciona mi cabeza para algunas cosas. (Acabaré por ver Amores Perros, de todas formas, no creo que el karma me deje tranquilo hasta que lo haga... ¡pero conste que no quiero!)
El caso: 21 Gramos es decepcionante incluso para una persona que no tenía verdaderas expectativas, como yo... ¿Qué podría decir? Pues vamos a ver.
La historia no llegó a despertarme verdadero interés en ningún momento. Para el que todavía no lo sepa, el argumento se basa en la formula de presentar historias aparentemente inconexas y proceder a ir tejiendo relaciones hasta que al final todo el mundo conoce a todo el mundo. A mí personalmente me parece una forma excelente de construir un argumento y lo cierto es que disfruto cuando me la ponen por delante, pero aquí me pareció que más que un ejercicio de guión bien trabajado era la única manera de mantener la atención del espectador por lo que estaba pasando, ¿por qué? me arriesgo a resumirlo en un director que peca de pretencioso con unas historias demasiado sencillas, demasiado humanas, demasiado tristes y pesadas.
Los personajes están atrapados en sus papeles, arrastrándose por la vida bajo un aplastante sentimiento de... ¿de qué? Concedo que son personas que pasan por malos tragos serios, de esos que te cambian y destrozan, pero pienso que con eso puede darse pie a toda una gama de sentimientos y conflictos. Aunque todos ellos conduzcan a un agónico final, unos pueden mirar a la muerte riendo, otros encojerse llorando y otros incluso lanzarse sobre ella para golpear primero. Los personajes "parece" que lo hacen. Digo parece porque sólo expresan dolor, pérdida y abandono. Es un error mayúsculo abusar de esos sentimientos en vez de utilizarlos a modo de pilares que conduzcan a un cambio. Ahí es donde falla todo. Porque no se ve la motivación de nadie y todos hacen no lo que "quieren" hacer sino lo que hay que hacer para que continúe la historia. "Con la energía de la desesperación", como suele decirse. Yo veo la desesperación pero no alcanzo a encontrar la energía.
La fotografía es correcta, pero no resulta espectacular, y yo no puedo aplaudir a nadie por simplemente saber hacer su trabajo. Para eso le pagan y es seguro que nada mal. Supongo que vais notando que el lo referente a medios técnicos es realmente complicado impresionarme. Con dinero se puede comprar toda la técnica que quieras. El genio, sin embargo, de usar los más que sobreexplotados recursos del medio oooootra vez pero logrando renovarlo y que el espectador lo disfrute es lo que realmente merece mi aplauso. El de cualquiera, en mi opinión.
Como decía al principio, se trata de hilar elementos inconexos para formar un todo. La película de Alejandro González Iñárritu se queda en una serie de retales que no logran encajar en el conjunto cinematográfico. Hasta el título, que tan profundo pretende ser, me resulta simple y vacío. Pero vedla y juzgad vosotros mismos, por favor. Odio discutir, pero el cine es una excepción, así que estaís invitados a rebatirme largo y tendido.