lunes 24 de noviembre de 2008

Shipoopi.


Family Guy - Shipoopi - The best video clips are right here

Para mí, uno de los más grandes momentos de Padre de Familia. Si por algún extraño azar alguno lo encuentra en youtube que pase link ipso.

Mi estigma: testigo de la ineficacia médica, musa de la elocuencia quinteña y guía cotidiano.

Corría el verano del 2000 y en el salón de mi casa estaba viendo avec la familie La Momia. Finalizado el evento me levanté de mi asiento, a las 2 de la mañana, y con el sueño que me entró al hacerlo decidí volver a sentarme... funesta decisión, pues la ventana que tenía a mi espalda había decidido caerse en ese momento y voluntariamente me situé en su trayectoria. El resultado de aquello fue un cristal de 2,5cm alojadon en mi mano izquierda con orificio de entrada en el dorso.

Con poco más de una hora de vida, mi estigma no era más que una crisálida en estado temprano de metamorfósis, pero fue testigo privilegiado de la total ineficacia que caracteriza a ésta nuestra España: en el ambulatorio de Montequinto decidieron que todo iba bien, que un poquito de desinfectante y a casa. La cara de subnormales de 23 años que acaban de terminar de estudiar que debían tener los notas (ya se sabe como son esos subnormales de 23 años que acaban de terminar de estudiar) inspiró a mi padre la sabia decisión de ir a un hospital con subnormales de edad más avanzada y rayos X. En efecto, ahí localizaron el misil Javelin situado entre mis falanges. Tras varios Siglos Estandar de operación, me lo mostraron en una venda cubiertito de sangre. "¿Me lo puedo quedar?" "Tú mísmo" (lo perdí, así que absternerse de "show me the bloody crystal" resquests).

El caso que me pusieron dos puntos y me dijeron "échate crema y no te lo toques mucho o quedará cicatriz". Pasaron unas semanas de rascarlo lejos de la crema y obtuve feliz mi estigma, que entre otras cosas me da tema para un post, aunque ya he contado más de una o de dos veces la historia. La recupero de todas formas, primero para que quede en los anales de mi vida y de Montequinto y segundo por los nuevos acontecimientos relevantes que se desvelarán más abajo.

Sigo.

Con el transcurrir de los años, se demostró que la cicatriz era una aliada imprescindible para recordar casi cada día cuál es la izquierda de las cosas. Como zurdo, tengo la tendencia irrefrenable de llamar derecha al único lado importante que conozco. Especialmente conduciendo, miro la manos sobre el volante buscando la marca roja cuando me indican "Gira a la izquierda" para asegurarme del lado correcto.

Pero no todo iba a ser bueno. De vez en cuando, al meter la mano en el bolsillo, me dolía la cicatriz de forma anormal (porque no debería doler en absoluto) y se pasaba la siguiente semana ennegrecida y sensible al tacto. Terminé por acostumbrarme, como si de una propiedad más de mi mano predilecta se tratase. Hasta que hace unas semanas, aproximadamente cuando pasé a formar parte de la ganadería Velarde, los leves dolores habituales se convirtieron en un volcán supurante sin ninguna razón aparente. Pasaban semanas y la cosa como mucho iba a peor.

Fue entonces cuando la elocuencia quinteña encontró una nueva musa. Guillelgas y el Sr. Anónimo pasaron por mi casa y se interesaron por mi volcán: "¿Te lo ha visto un médico?" "Sí" "¿Y qué dice?" "Que nada, que lo desinfecte y que ya se curará" "Guapo". De esta conversación salieron rápidamente las tres respuestas que, como el cyan, amarillo y magenta, son la base para el resto:

1. Si el objeto o sujeto carece no trasciende en absoluto la respuesta es: "Guapo"

- (Véase ejemplo arriba citado)

2. Si el objeto o sujeto resalta sobre lo cotidiano lo más mínimo: "Desfase"

- "Dice el médico que es cáncer" "Desfase"

3. Si el objeto o sujeto despierta algún tipo de emoción en el hablante: "La mierda"

- "Illo mirad mi estigma, es lo mejor del universo" "La mierda"



Llegados a este punto, la crisálida está madura y la metamorfosis final casi se ha completado. En la noche del 24 de noviembre de 2008, el cráter del volcán alcanzó al fin el tamaño de erupción y pude extraer... un fragmento de cristal que llevaba en mi mano una década. Una década provocándome hemorragias internas. Una década siendo testigo de la ineficacia médica.

Y ahora, al pasar los dedos por la herida que sana a buen ritmo, casi lo echo de menos.




ACTUALIZACIÓN.


Tras leer mi madre el post ha aparecido en mi cuarto con un sobre. Fotos del contenido:

Misil Javelin, ahora quebrado.

Detalle del misil y la bala.

Radiografía del cuerpo extraño
(al revés por cierto).

sábado 22 de noviembre de 2008

Quantum of Solace.

La imagen del poster no incluída en la película cuando
pasa de lejos en calidad a todo lo demás.

Casino Royale fué la más grata sorpresa (y la más desagradable, puesto que es la única) que me ha dado el cine en siglos. Me apestaba tanto el camino que seguía la serie que no me digné a darle una oportunidad a la nueva película con nuevo Bond pese a que, aproximadamente cada mes, el Sr. Anónimo me decía "¿No ve Casino Royale?" con la variable "¿Aún no ha visto? ¡Dios santo!". Finalmente, con el estreno de la siguiente entrega de la saga ya próximo, me dejé convencer. Creo que la película no había finalizado y ya me consideraba fan (aunque no amante) de Daniel Craig. Una gran película de Bond, lo que a estas alturas resultaba iconcebible, gracias a que reinventaba al personaje creándolo de cero. Asistíamos entonces a su primera misión como 007 y por primera vez el mejor agente al servicio de su Majestad se arrugaba el smoking, se hacía polvo los nudillos a golpes y necesitaba un descanso después de cada pelea. Y esos son sólo un par de detalles de entre todos los que hacían el Bond de Casino Royale un personaje cuya evolución merecería la pena seguir. Un personaje capaz de evolucionar. Un ser humano.

Ocurre que hoy, 22 de Noviembre, pasados 20 minutos de media noche, he asisitido a esa evolución.

El nuevo Homo Bondiensis ha caído en manos de un experto en las formas que no tiene ni idea de analizar contenidos. Desde el minuto uno ya me removía incómodo en la butaca al presenciar una secuencia de apertura cargadita de acción y con planos de coste medio 50 mil dólares (en menos de 30 segundos ya habían destrozado un Aston Martin) pero totalmente carente de inspiración. La escena podría pertenecer a cualquier película del universo y situarse en cualquier momento de la misma, sea principio, nudo o clímax. Coche, explosión, cara, coche, explosión, cara. Luego unos minutos escasos de diálogo de robot a cámara lenta "Habla" "Claramente no" "Al final hablas" "Claramente no" que desembocan en millones de horas de acción no inspirada de nuevo. Tanto el director como el guionista han caído en el ya clásico "mientras el espectador no tenga tiempo de saber lo que está ocurriendo no se dará cuenta de que no le interesa, así que calculemos cuánto tardan en comprender que nada de lo que ocurre importa y restemos un segundo, momento en el cual comienza la nueva secuencia persecución". Lo que, a fin de cuentas, no termina de ser malo, pero no con Casino Royale precediendo, señores. El listón se pone por un motivo y os ha tocado uno muy alto.

Así pues, del clásico agente secreto adaptado a los tiempos modernos y las exigencias de una audiencia cada vez más sedienta de realismo y complejidad, no podemos quedarnos únicamente con los cortes tras una pelea y las manchas en la camisa. Y lo mismo ocurre con el resto de PJs que recorren la escena, pues un gran héroe requiere grandes antagonistas. Lo cierto es que el género de los villanos de QoS es de subnormal profundo. El no matar constante y sin límite a la traidora de instintos homicidas infiltrada (infiltrada de qué si todo el mundo sabe que es traidora y con instintos homicidas) pepino de turno es algo increíble. El que no existan ningún tipo de sistema de seguridad para los meetings y fortalezas en general de la organización más poderosa y secreta del mundo es para suicidarse. Bond se teletransporta a todos los lugares donde van los malos, pasa por el dispensador de trajes o armas, según precise, que hay en la entrada y procede al interior sin que nadie le dirija siquiera la palabra hasta que lia el taco. No que no le vean, no que no sepan quién es. Simplemente prefieren esperar a que haga fotos a todos los miembros secretos de cónclave maligno o que reviente los reactores nucleares que dan energía a los hoteles diseñados por Campano en mitad del desierto antes de decirle "Mire caballero, !mire caballero!"



¿Me vas de Adriana? Pero ni mucho menos.

En fin. Todo el asco.

La película se salva gracias a los momentos cúspide del humor, entre los que destacan:

  • Arrojar amigo recién fallecido (porque lo has usado de escudo humano antes) a un cubo de basura y robarle el dinero que lleva encima alegando "A él no le importaría".
  • No limpiarse jamás de la camisa la sangre del amigo antes mencionado. Llegar a lugares tranquilo sin explicar a nadie por qué hay una mancha gigante de sangre en tu ropa.
  • "Tranquila, sé que sí"
  • Estar helada en el desierto en pleno día.
  • Ser experto geólogo "Aquí han usado dinamita mmmm químicamente".
  • Dar palmada a manillar de moto y provocara que salga literalmente volando.
  • Camión de sarcófagos.
  • "A ver si aguantas 30 kilómetros de desierto sin bebértelo" tras arrojar a un nota una lata de aceite de motor.
  • Mena sentado a tu lado diciendo "¡Illo los gorritos dios santo!".
  • "Somos profesores de año sabático y nos ha tocado la lotería!" "¡Felicidades señor!"
  • Los innumerables "prosigue con calma".
¿Me dejo alguno en el tintero?

Para finalizar mi pequeño análisis, saquemos algunas perlas de la prensa matinal:

"La peor película que he visto en siglos."
- Helgas Daily.

"Mena no hace falta que finjas. Tu relación con Daniel Craig está definitivamente
rota."
- Juan Diego Journal.

"En verdad está guapa."
- Juanmad Chronical.

"¡Por tí lo que sea, Dani!"
Menéndez Reporter.

jueves 13 de noviembre de 2008

¿No acuden?



"Junco hemos decidido que nos has jodido la vida por no invitarnos a la exposición de tu padre" - Helgas dixit.

No es que desee presencias y caras en la, en todo instante perfecta, soledad. Pero como decidieron hablar (aún peor, usar a Guillermo de portavoz) y pareció que querían acudir. Si es así, les informo que hasta el domingo a las 9 de la noche tienen tiempo de realizar el acto.

¿Actualización jeridisima tras años de silencio? Hasta las fotos son malas (las que yo he hecho).

El caso es que no acuden.